PEREGRINO ERRANTE EN MOTELES SACROS

por Rodrigo González



Que me perdone Dios,
Por adherir sólo al monoteísmo de mi Diosa.

Ello,
sin contar,
Que ha perdido el vino
ya su cuerpo
y que la hostia se remoja
En fluidos corporales
Que se ofrendan en mi boca.

Ante ella,
Erguido,
Penetro a su templo de imperfecciones geométricas
su silueta umbría
Horadada por generaciones
Que a través de los años
-Contrariamente a lo que se pudiera creer-
Aún,
otorga inconmensurable placer.

Esquivo los espíritus sobre las lagunas
Y un vago recuerdo,
Me pertenece en la oscuridad,
Un espectro,
Algo así como la memoria,
Aparece.

Indicio
De días y de horas
Que golpean con sus invisibles engranajes.

Entro y salgo por su cuerpo,
Y me hago fiel
A su recuerdo.

No tienes más historia
Que este día,
junto a mi.

Aún así,
eclipsas Roma entera.
En la clandestinidad de esta pieza,
no hay penumbra
bajo la nube de cigarrillo,

Solo
Luz,
Estridencia.

Y yo te digo:
La razón, es el futuro
que no deja vivir el presente.

Entonces
Fiel a mi filosofía,
tartamudeo ante un clítoris
Que me ofrecen la gran ventura, desventura, o aventura
De silbar en los bosques
Sin despertar
a los pájaros.

Rodrigo González Langlois (1975). Poeta. De destacada participación en eventos literarios y culturales, incursiona también en la poesía visual con el diaporama "La resurrección de mi cuerpo" (2001). Publicó, junto al poeta Américo Reyes el libro "Antología secreta" (2001). Es autor de los títulos inéditos "Sitio eriazo" y "Nubes púrpuras sobre la mesa".