MILAGRO EN EL PASAJE H
por Carlos Urzúa
La noche del martes dos galgos café corren y ruedan hasta el final del pasaje y vuelan con forma de gigantes chercanes, hacen infinitos, círculos y órbitas como cigarrillo desbarrancado por el alcohol. Aparecen dos payasos alemanes, desnutridos y no arios, flacos en su concentración al mover sus manos y malabarear con los chercanes, los lanzan al cielo rodando como galgo y volando como chercán, e iluminan los cielos del pasaje. Aparece ahora un pequeño de tés blanca, de unos 12 años de edad, su vestimenta es de rayas negras en el traje blanco y viceversa, todo de forma diagonal excepto su sombrero que cambia las columnas con el girar de las luces en los cielos del pasaje. Los alemanes lanzan sus luminosidades al cielo, el pequeño las recibe al caer en sus anchas mangas y se pierden en sus ropas, los galgos no están, la oscuridad se apodera del pasaje, no se ve nada. El pequeño levanta la vista, su boca está llena de cigarrillos, el humo le cubre el cambiante sombrero, agacha su vista. No se ve nada, se sospecha la sonrisa del pequeño.
Carlos Urzúa Pavéz (1983). Poeta. Según sus palabras, esta sería su biografía: "...nacido y criado en Pichingal hasta los 10 años, que es cuando me vengo a Curiplop. Acérrimo dador de PAA y PSUses, hoy tesista de Historia y Cs. Sociales. Presentaciones de poesía en UCM, U del Mar, atentados culturales de Romeral y miembro de la organización del “Recital de poesía anónima 2007”. Hoy organizador de los “Café Converso”. No tengo enfermedades de transmisión sexual. Una vez un ganso me mordió el cogote, un tiuque me persiguió, un chancho me mordió y hace poco unas gaviotas me robaron 3 peces que había sacado. Por lo tanto no tengo razones para ser ecologista."

