MARILYN MANSON: genial locura shock metal
por Rodolfo de los Reyes Recabarren
Un rayo furioso remece la industria mundial del rock, una estrella pop del rock Death metal harcore gore, se impone como una divinidad construida a imagen y semejanza del decadente imperio norteamericano, alimentado del surrealismo post moderno, una suerte de satanismo comercial y estética porno gótico semi fascista, cuya lujuriosa y contracultural propuesta ha sido la clave de un multi millonario negocio que han llevado a la cima al otrora desconocido Brian Hugh Warner (1969), hijo típico de un también típico matrimonio del interior de los Estados Unidos, la Norteamérica profunda, tan difundida en películas y seriales. Ese muchacho discriminado en colegios católicos donde anidó su rebeldía, se dedicó a leer y escribir estimulado por el alcohol y las drogas que tomaba escuchando el metal arrabalero de su Ohío natal. Se tatuó el cuerpo de demonios y leyó con devoción a Nietzsche que tanto estrago ha causado en las ovejas descarriadas de la “Sociedad occidental y cristiana”, y se puso a escribir poesía, de la más macabra la que recitaba en bares de mala muerte hasta que conoció a los que serían los otros miembros de su banda y se puso a componer y cantar su escandalosa música, primero censurada y luego difundida en todas las radios de Norteamérica cuando se hizo conocido a inicios de los noventa donde sacó el provocador álbum “Antichrist Superstar”. Desde ese momento el camino de la gloria y la fortuna se forjaba en un continuo ascenso donde el joven y delgado joven pueblerino se convertía en un icono rebelde, decadente y retorcido de la juventud norteamericana y luego de otras latitudes.Estética recargada, alucinógenos, sonidos furiosos y la amistad-devoción por un chileno.
Cultivando una estética gótica, sangrienta, con alusiones a clásicos y cinematográficos criminales seriales, además de una sexualidad desenfrenada, ambigua, andrógina y de constante perversión, junto a un desenfreno etílico y de sustancias tóxicas, Manson y su banda, que pronto cosechó los millones de dólares para codearse con los zares del Rock y de la farándula mundial, empezó a elaborar un concepto de provocación llevado al límite en sus conciertos, letras, Presentaciones y toda la parafernalia mediática de un rock star que gustaba comportarse como un “idiota” aunque a juicio de su hoy íntimo amigo, el chileno multifacético artista Alejandro Jodorowsky, Manson siempre fue un chico listo, intencionalmente idiotizado para las cámaras de televisión en su carrera artística. No por nada la amoldada y vacua cadena de televisión juvenil MTV, levantó a Marilyn Manson como la panacea vanguardista a tal punto de juntarlo con el aborrecible y lumpenesco Eminen, en diversos conciertos totalmente comerciales. Tanta fama y celebración público, hizo despertar las dotes literarias del rockero que presentó su atiborrada autobiografía titulada “La Larga Huida del Infierno” (1998), un texto que nos recuerda a Arthur Rimbaud. Lo que denota intensas lecturas de Manson, cosa que nuestro compatriota Jodorowsky reflexiona sobre la aguda intelectualidad del artista musical, que por esas cosas de la vida conoció el deslumbrante trabajo artÍstico de nuestro “Davinci criollo” a tal punto de idolatrarlo y amistarse estrechamente, a tal punto que nada menos, que nuestro mago esotérico fue el sacerdote místico en la boda mágico ocultista del cantante norteamericano, celebrada el año pasado en un medieval castillo de Inglaterra. Es más Jodorowsky se ha propuesto volver al cine, y en su nuevo trabajo entre las muchas figuras mundiales que aparecen en su largometraje, Marilyn Manson será el protagonista en una cinta que sin duda será de colección. Bien por ellos.
